jueves, 22 de enero de 2009

SANTA LUCÍA Día 8

Visitar Las Palmas fue como disfrutar de una película que no ves desde hace años. Todo te suena, pero no estás seguro de qué coche va a coger el protagonista en la próxima escena.

Las tiendas de los indios las ocupan ahora chinos, La Strada, mi restaurante favorito, está cerrado, como muchos otros locales. Pienso "aquí hizo la mili mi padre" y luego caigo en que Alberto también. No encuentro una librería en condiciones y el Corte Inglés, bicéfalo como el de Málaga, sigue en decadencia como sus ajadas dependientas.

Los inminentes carnavales están dedicados a los piratas. ¿Guiño a Hollywood o a la crisis bancaria internacional? ¿Qué pensaría Obama?

Exploro extraño, como un zahorí, las calles que rodeán Mesa y López.

Quedo para comer con K.R, una compañera del colegio, multidisciplinar y multitarea como yo. Está bella, es una mujer rotunda y maciza. Cuidado...Las mujeres canarias son muy peligrosas. Con un "mi niño" pueden desarmar a la flota corsaria más armada y despiadada. Cientos de piratas adorando su pelo de tonos rojizos y piel blanca de princesa atlante. Y esa risa picarona.
Nada más verla se me cae una bolsa con libros de la mano. Los nervios me ponen torpe. Al salir a la calle se me rompe la bolsa más grande. Mierda. Algún espíritu guanche se asegura y afana en dejarme mal.

Almorzamos en El ladrón de Mandarinas, en C/ Menéndez y Pelayo 24. Pastel de Cherne, calamar a la plancha y pastel de almendra con mousse de chocolate.
Me quedo con ganas de probar la carta. El menú sale a 10, 50. Delicioso.
Nos contamos nuestras vidas reservando lo peor para otro día. Intercambiamos ideas, comentamos proyectos.

Me canta una canción que había olvidado y que inventó el egocéntrico profe Don J.A allá por mediados de los 80. Trata del colegio, de los árboles y del mar. K.R cambia de tema. Me dice que las relaciones de pareja en Gran Canaria están basadas en "el puterío", que "los hombres" son infieles por costumbre, mantienen varias parejas al mismo tiempo, que las separaciones y divorcios están " a la orden del día". De las mujeres, el otro 50% de la población isleña, no dice nada. Su belleza es culpable, pero nunca lo admitirán.

Yo solo intento quedar bien. Le ahorro mis miserias y debilidades.

Ella se va. "Oye, no te pierdas", "estamos en contacto", "nos vemos".

Otro mujer que no me dice "toma mi cuerpo y vuelve a hacerme". ¿De qué me extraño?


Ayer murió B.J. El tío barbero de B, que hace unos días me decía emocionado al pasar junto al negocio "me crié con él, me crié con él". La noche del deceso el viento aulló por las contraventanas hasta la afonía. Ajeno a todo, dormí mal.

Me han dicho que mientras yo comía en Las Palmas, B. llegó a la casa de mi abuela llorando. Y yo no estaba allí. Hoy tampoco lo he visto, como no vi la continua procesión de mis convecinos (temporales) que visitó a la familia del difunto. Las redes se tejen sin que la mosca tenga conciencia de ello.

Un viejo pasó ayer por la mañana junto a mí, cuando esperaba el "sarcai" para bajar a Agüimes, se encontró con otro y le comunicó la trágica visita de la parca. El que recién se enteraba había pasado el día anterior con B.J, amigo suyo, y se encontraba muy apenado. "Tan bien que estaba antiaier. Yo estuve parte de la noche acompañando".

El otro campesino, enjuto, con pinta de anacoreta, piensa unos segundos, buscando en su memoria una verdad de las que solo los de su estirpe manejan como la azada. "Esa no pregunta".

4 comentarios:

Stultifer dijo...

Menos mal que hay vida en cada uno de los rincones del planeta. Lo bueno de viajar es que descubres lo insignificantes que somos todos cuando dejamos de mirarnos el ombligo.

Tordon dijo...

Extraordinario estilo narrativo el que despliega en su entrada de hoy, Sr. Noguera.
Aunque,- no me haga mucho caso-, creo que hubiera tenido más fuerza terminando en lo de “toma mi cuerpo y vuelve a hacerme”.

Y pidiendo perdón por encender la vela en entierro ajeno, le reitero mi más sincera enhorabuena y el deseo que continúe con la magnífica energía de inspiración isleña que inunda su blog.

Stanley Kowalski dijo...

Impecable relato, tenés esa habilidad de llevar a uno a donde vos estás. Uno llega a percibir olores, sabores, emociones...Sos único.


BESOS

Jaime Noguera dijo...

Stultifer:

Gracias a los hados por abandonar por un segundo esa levedad que te caracteriza.

Tordon:

Jajaja, sí, quizás. Todavía estoy preguntándome de donde copié esa frase.

Kowalski:
De nuevo, gracias por el alimento que procura a mi ego. Se le tiene en gran consideración por estos lares.