
Conseguimos sitio en la primera fila, pero entre esta y el escenario había, por suerte, un buen trecho. Pudimos incluso estirar las piernas. Ella me pasó un abanico hecho con un folio acordeonado. Hacía mucho calor.
Tetro es magnificamente excesiva y personal, la historia de dos hermanos torturados por el recuerdo y la figura castradora de un padre genial y cruel, un überdrama que pega generosos navajazos a un concepto tan coppoliano como el de la familia. Una película, en fín, hipnotica y fascinante.
En mitad de una escena me besó en el cuello. Sonreí y volví a cogerle la mano. ¡Que bella era la noche!
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