martes, 24 de febrero de 2009

EL MISTERIO K


Estoy esperando un tren de cercanías cuando mi pasado me hace una llave de Judo. La veo acercarse pausadamente. ¿Me ve, me reconoce? Es ella sin duda.

(Hace 15 años, instituto, ella y yo tonteamos y salimos, parece que va a ocurrir, pero no estoy seguro, entonces ocurre pero con otra chica con la que duro seis años, ella desaparece)

"¡Lo tuyo ha sido un cambio físico radical! Venía para acá diciendo, pero que tío más atractivo...y eres tú"!

Subimos al tren juntos. Tiene una memoria que asusta.

"Recuerdo que hacías caligrafía, que dibujabas, y que mientras los demás estábamos en el patio fumando porros o viendo con quien nos enrollábamos, tú devorabas libros"

No se ha dado cuenta la pobre, pero con su comentario me acaba de clavar una daga hasta la empuñadura.

"A veces me he acordado de tí y he pensado: este tío sí hubiese valido la pena"

"Demasiado tarde, muñeca" Me dan ganas de decirle, pero opto por un "Bueno...no te creas, soy bastante cínico". Ella ríe. "Y un poco cabrón" Ella se ríe más.

"Que gracioso. Bueno, por lo menos lo admites. De todas formas ¿Nunca has pensado que eso puede ser atractivo para muchas chicas?"

"Desgraciadamente sí" le respondo y pienso en el revuelto Guadalquivir.

Me adula, yo me siento a la defensiva, es extraño. Me pierdo, no estoy cómodo con este grado de conectividad, estoy acostumbrado a escarbar en la concha durante días y noches, luchando contra la marea. A sudar la iridiscencia de la perla, a ser un pobre cangrejo retorcido.

Se despide de mí en Vialia. Antes me pide email y me propone que nos busquemos en el facebook. Casi la oigo ronronear.

"Bufff, tienes una mirada y unos labios que..."

Solo se me ocurre un "tú tampoco estás mal, pero no sigas que me pongo tierno"

La verdad es que no está mal. Le podría hacer el amor, o alguna guarrería divertida, en ese mismo momento, pero nos despedimos. Ella llega quince minutos tarde a una cita.

No email, no facebook, nada. Quizás K fue solo una alucinación después de todo. ¡Pero qué bien me dejó el ego!

3 comentarios:

Stultifer dijo...

Un objeto situado frente al sol proyecta una determinada sombra. Cuando el sol desaparece, la sobra hace lo mismo. Son como fantasmas. Mejor no verlas.

Stanley Kowalski dijo...

Me encantó este post, algo sentimental, muchos recuerdos, muy emotivo.

BESOS

D. dijo...

questo post lascia un senso di piacere triste, come certi sogni... se lee con gusto