miércoles, 24 de diciembre de 2008

EL ARBOL SINCRETISTA


Una de las escasas tradiciones que el cristianismo permitió sobrevivir entre las costumbres paganas es la del árbol de navidad, que hoy en día y desde hace muchos años se ha instaurado como un elemento más imprescindible entre los adornos, con los que engalanamos los días navideños.

Sin embargo, su origen se remonta a la época de los celtas, donde era considerado un elemento sagrado de la naturaleza.

Se sabe del uso del árbol, adornado y venerado por los druidas de centro-europa, cuyas creencias giraban en torno a la sacralización de todos los elementos de la naturaleza. Estos pueblos celebraban el cumpleaños de uno de sus dioses adornando un árbol perenne.

El árbol tenía el nombre de Divino Idrasil (Árbol del Universo), en cuya copa se hallaba el cielo, Asgard y el Valhalla; mientras que en las raíces profundas se encontraba el infierno.

Luego llegó el cristianismo mezcolante y a un santo, San Bonifacio, se le ocurrío llamarlo "el arbol del niño dios" e integrar este símbolo en la nueva fé.

El arbol es pues, un vestigio pagano, un totem, un amuleto, otro ídolo.

Felices fiestas.


4 comentarios:

Lucía dijo...

que árbol tan bonito...

Feliz Navidad :)

Jaime Noguera dijo...

¿Tú has puesto?

Rabieo dijo...

Los cristianos son en escencia taiwaneses... copian todo lo que tengan en su mano y lo integran hasta llegar a monopolizarlo.

Jaime Noguera dijo...

Rabieo:

Pero los taiwaneses no van dándosela de inventores.