lunes, 18 de enero de 2010

ESTONIA TOUR 2010. PÄRNU

Krt me recogió en el puerto de Tallin a las 10 de la mañana. Hacía nueve años que no la veía y me costó reconocerla entre el gentío que bullía en la estación marítima. Nos dimos dos aturullados besos y le pregunté "¿y a donde vamos?". La respuesta, por sencilla y por críptica, me cogió de improviso. "Al sur".

Pärnu es una especie de Torremolinos báltico, aunque, comprensiblemente, para cualquier mente malaguita-costasoleña sea harto difícil plasmar la imagen cuando se está rodeado de nieve. Antigua ciudad hanseática, el primer balneario se abrió en 1838.

Llegamos de noche a la ciudad y nos alojamos en la casa de los hermanos de Krt. Me tocó preparar una paella a la estonia. Sin azafrán ni pimentón, aunque en un supermercado local conseguí un sucedaneo-aliño para paellas que dio el pego.

Tampoco tenía paellera, así que cociné en dos ollas. Eramos cinco personas. Se chuparon los dedos y alabaron mi habilidad paellística en ese idioma que me suena igual que las ametralladoras de juguete de feria.



A la mañana siguiente fuimos de tiendas a un centro comercial de nombre legendario. ¡Port Arthur! Mi vena geek se puso hinchada como el rotulador de un bingo.

Este era el nombre de una antigua base que los rusos tuvieron en el territorio de la actual República Popular de China. Precisamente en sus cercanías, los nipones le dieron la del pulpo a las tropas zaristas en la guerra ruso-japonesa de 1904.


Ahora daba nombre a un conglomerado de tiendas y franquicias como otro cualquiera, aunque con cierto sabor local, producto quizás de una globalización amable.

¿Para cuando un centro comercial en España que se llame Cavite o Trafalgar?


Había personajes de todos los tamaños y colores. Mientras Krt se afanaba en resolver un problema con su compañía telefónica (en todos lados cuecen habas), me dediqué a pasear y observar el paisanaje.



Tras las despedidas de rigor, mi amiga estonia nos lanzó de nuevo a la carretera, esta vez, alejándonos de la frontera con Letonia y dirigiéndonos a la rusa hacia el este.

Krt pretendía que yo le hiciese de GPS, pero debido a mi absoluto desconocimiento de la geografía estonia y a mi proverbial torpeza con los mapas de carreteras, hice más de GiliPollaS.




Kilómetros y horas, nieve y más nieve. Para y compra algo para comer. ¿Ah, pero no paramos para comerlo? No, solo para comprarlo, pone las servilletas y no te manches con la salsa. Ah, vale. ¿que busco en el mapa? Tartu. ¿Y después? Anstla. ¿An...qué?

Llegamos de noche a casa de sus primos. Podíamos dormir en el salón si queríamos. Cenamos salmón al horno.
La novia del primo, con pinta de redneck bática no para de pedirme que le diga piropos en la lengua de Cervantes. Luego los repite, intentando memorizarlos. En lugar de decir "hermosa", le sale "jermosa". Errr...bah, déjalo. ¿Para qué corregirla?
"Pues no pareces español, pareces una persona normal". Sonrio y me doy cuenta de que probablemente tiene mucha razón. Dadme una cama por los boyardos y por la zarevna. A momir.



3 comentarios:

Stultifer dijo...

Casi, casi como yo. Coín, Álora, Pizarra... Muy al sur. Me llevo la escalera.

marcos dijo...

hola jaime, me llamo marcos munzon noguera y soy de un pueblo de Cordoba (Ochavillo dell Rio), me gustaria saber si el apellido es algo casual o tenemos familia en comun.

marcos dijo...

hola jaime, me llamo marcos munzon noguera y soy de un pueblo de Cordoba (Ochavillo dell Rio), me gustaria saber si el apellido es algo casual o tenemos familia en comun.