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Me estoy leyendo Tumba y poder, un ensayo bastante denso pero apasionante sobre el culto funerario a los héroes muertos y otras personalidades destacadas y el uso de este como eficaz medio de consolidación del poder. Olaf B. Rader describe en este libro cómo desde la Antigüedad hasta el siglo XX se utilizó el culto a los muertos para legitimar el poder. Se mencionan cadáveres célebres robados, otros cuyo peso fue pagado en oro o en cuyo nombre se hicieron sangrientas guerras. Pero también se analizan los casos contrarios, aquellos cadáveres que fueron sentenciados en juicio, arrojados a ríos o mares, escondidos en lugares secretos o disueltos en ácido. Una pena que el autor, por lo menos hasta lo que llevo leído, no trate a los muertos recientes, tales como Ceaucescu, Milosevic, Sadam, etc, etc.
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