domingo, 6 de mayo de 2007

DOMINGO POST-JUERGA. Premios del Certamen Andaluz de Cortometrajes de Diputación de Málaga.


Buafff. Anoche entrega de premios del Certamen Andaluz de Cortometrajes de Diputación de Málaga. Los premiados salieron con ego y cartera alimentados. Se notaron algunas ausencias dolidas. Una banda de música en vivo, presentador televisivo y espectáculo moderno de break dance. Aprobado alto. ¡Ah, yo era miembro del jurado!

Y luego lo de siempre. J que conoce a MR queda con ella con expectativas que no se cumplen. Y es una pena cuando a J le gusta mucho MR, que acaba de salir de un breve (?) algo con un tipo que la deja con la excusa de que "no le inspira amor". Los tios estamos muy perdidos. ¡A mí esta chica me inspira todo y más! MR leera estó y pensará "que patético". Y si lo és ¿qué? Estoy harto del concierto de darwinismo paraempático al que asisto cada noche de juerga.

En una pantalla de la mesa de al lado se proyecta una performance que se hizo ayer en los Baños del Carmen. Una chica muestra tanga. Me acaricio la cabeza, por frustración, imagino. Me crece el pelo más y más. Esta mañana vino un vecino a quejarse de ruidos. Un poco más y salgo en pelotas a abrirle la puerta. Hablaba español con acento hanseático. Creo que se confundió de puerta. El humo me hizo daño añoche, casi más que el dulce cimbreo de palmera de MR.

Listado de los premiados en Diputación,

Proyectos
1º Premio proyecto en cine
- El príncipe de las basuras, de Francisco Antonio Peinado
2º Premio proyecto en cine
- Crepúsculo, de Enrique García
1º Premio proyecto en vídeo
- Los huelepegas, de Mario de la Torre y Eva Fernández
2º Premio proyecto en vídeo
- El ambidiestro, de Antonio Palomino Rodríguez
Cortometrajes realizados
Mejor obra de ficción
- Los 10 pasos, de Darío Paso
Mejor obra de animación
- La dama en el umbral, de Jorge Dayas Lozano
Mejor obra de videocreación
- Slow motion, de Juan Luis Molina Ruiz
Mejor obra documental
- El hombre feliz, de Isabel Lucina Gil Márquez
Mejor obra en videoclip
- Agujeros en la arena, de Ricardo García Vázquez
Premio RTVA
- Un recorrido en tren, de Juan José González Blanco
Mejor Spot
- Las regafas de Fidel, de E. Schargorodsky y Exequiel Caldas
Mejor guión
- Con lengua, dirigida por Ana María Rodríguez Costa
Mejor fotografía
- Josu Inchaustegui, por la obra El camino de Ana, dirigida por Ricardo García Vázquez
Mejor banda sonora
- ¿Qué me pongo?, dirigida por Eva Fernández y Sergio Catá
Mejor interpretación masculina
- Juan Carlos Sánchez por la obra El señor Puppé, dirigida por Carlos Crespo
Mejor interpretación femenina
- Beatriz Spelzini por El espacio de las apariencias, dirigida por Hermanas Rico
Premio del Público
- Escamas de caballa, de Rafael Antonio Montilla Martos

sábado, 5 de mayo de 2007

SPIDERMAN. Estajanovismo para superheroes.

Ayer fui a ver, tan solo cuatro días después de mi laser-terapia (¡para qué han quedado los Jedi!) la tercera parte de la saga de Spiderman. Esta se podía haber llamado perfectamente Spiderman: La Villanos también lloran, Spiderman Mortal Combat o Spiderman- Packman, que el arácnido acróbata parecía un comecocos, y nunca mejor dicho.

Parece que a Sam Raimi le dió un ataque de angustia y decidió meter en esta entrega a tres super-kinkis. El confundido Duende Verde re-loaded, un maloso trágico con cara de palo como Sandman y al simpático Venom, el xenoforme. Peter Parker continua siendo un pringadete de pro que no se entera de las debacles profesionales de su ñoña novia mientras disfruta deshaciendo entuertos red en mano en la Ciudad de Nueva York. El resto, pagad la entrada.

Cosa curiosa, Parker vive en una ciudad de verdad, no en Metrópolis ni en Gotham, y quizá sea este uno de los elementos que hacen que uno se identifique más con el personaje, fuera aparte su condición de mileurista, otro motivo por el que Spidy cae tan bien a la audiencia juvenil.

Y nada, una vez chupado el metraje del invento, pues el resultado es lo que espera uno de este tipo de películas palomiteras, pasarlo bien durante un rato, ver unos efectos especiales apabullantes, acción por un tubo y un par de chicas guapas en peligro. Y es que tampoco hemos avanzado tanto en narrativa desde aquellas escenas en las que el villano de turno ataba a la pazguata damisela a las vías del tren.

Si tengo que sacarle faltas a la película son:

1-Los momentos pastelosos que ni la Julia Roberts sería capaz de sostener.

2-Las llantinas de Peter Parker. Cojones, Spiderman, un poquito de compostura.

3-El momentazo-flash Spiderman congelado durante un microsegundo frente a la ondeante bandera de los EEUU. ¿Mercado global? ¡Leches!

4-Las caritas de James Franco. Ni Zoolander, oiga.

5-El tono de exempla y la moralina de redención-aceptación-resignación. Muy judeocristiano.

6-El look yonki-tonta de Kirsten Dunst en el papel de "La Novia". Más sosa que un bocadillo de polvorones.

7-La tía May...¿Por qué se ha operado las tetas?

Lo mejor:

1- Spidy convertido en Buddy Love.

2-La coreografía bailonga de Spidy. Véase el primer punto.

3-Sandman. A pesar de su cara de muro de Berlín, es el personaje más interesante de la película. Para los malos fisonomistas, deciros que es el actor Thomas Haden Church, el rubio de Entre Copas.

4- Bryce Dallas Howard. Su trabajo es una caca, pero está para comérsela.

Y nada, os coloco un estupendo videoclip de la canción Signal Fire de Snow Patrol, parte de la banda sonora de la película. No tiene desperdicio.


viernes, 4 de mayo de 2007

100 ENTRADAS Y MIS OJOS OPERADOS.

Sí, en el post anterior hacía cien entradas en mi humilde blog. Y seré breve, que hace dos días me retocaron los ojos (uisss, como sssuena essso) con el láser. Se supone que voy a ver todavía mejor después de esta segunda operación, pero no me puedo pasar con la mirada fija en un punto mucho tiempo. Con lo que me gusta mi obligo.

Esta vez la operación fue manual (rrrrrrr...!) y me colocaron unas lentes de protección sobre la parte re-cortada, para protegerla de posibles roces o de un parpadeo excesivo. Afortunadamente ayer me quitaron las dichosas lentillas, que me tuvieron en vela toda la noche. De todas formas, las molestias son mínimas y el resultado merece la pena.

martes, 1 de mayo de 2007

EL ÉXTASIS EN LA POZA. Momentos de la vida que valen la pena.



Fue el segundo día en Almería. Habíamos llegado a Rodalquilar, en concreto a El Playazo, que se llama así. Chato y yo paseamos por una serie de estructuras rocosas fascinantes, que creaban calitas escondidas muy hermosas. De hecho nos saltamos una valla y entramos en una finca privada pero ¡qué leches! El único sonido que interrumpía el discurrir del tiempo era la risa de algún niño en la poco concurrida playa. Y eso que mucha gente estaba de puente...

Como cabritillas sorteábamos las rocas y piedras. Llegamos al borde de la poza. En el fondo, el agua brillaba esmeralda, transparente. Una chica en topless evolucionaba en las aguas cual juguetona náyade. Su marido estaba cerca, con dos niños, a los que sacó de la fosa inundada de la luz del sol.

La poza, me explicaba Chato, una especie de piscina natural, comunicaba con el mar a través de un corto túnel. La tentación fue demasiado fuerte. Me quité las zapatillas, la cartera, la camiseta y me coloqué en el borde de la poza. Una dosis de adrenalina invadió mis torrente sanguineo. Durante un instante, el cielo giró. Salté y me quedé colgado en el infinito durante un breve segundo, Me hundí en las aguas heladas y cristalinas.

Di en el suelo arenoso y emergí con una flexión de mis rodillas, congelado y gozoso, acariciado por el aire y el calor. Nadé. Hacía pie perfectamente. Me acerqué a la salida, calculé la distancia en una zambullida y luego tomé aire y me sumergí nuevamente. Por primera vez desde que me quité con laser la miopía, abrí los ojos bajo el mar. La cantidad de colores me mareó. Incliné todo mi peso hacia delante, para hundir mi cuerpo en el tunel, donde luz y agua echaban un pulso. Los líquenes, las algas amarillas, verdes y azules bailaban en el fondo. Las toqué y volví a salir a la superficie. La sensación era maravillosa.

Chato se tiró también a la poza. Reíamos, ateridos por el frío. Volví a ella, por el túnel, y volví a salir. No recuerdo cuantas veces. Era un juego maravilloso. Al volver a las rocas nos quedamos de pie secándonos de cara al mar. Sin decirnos ni una palabra. Éramos dos criaturas vivas, mamíferos. Dos animales vertebrados, vivíparos y mortales, finitos, en éxtasis.

SEGUNDA JORNADA DE AVENTURAS ALMERIENSES.


El segundo día nos hicimos Los Escullos, Playa del Arco, La Isleta del Moro, Rodalquilar, El Playazo, San José, Las Negras y Mansul. Impresionante amiguetes. Parajes de incomparable belleza (¿a que nunca habeis leído esta frase en un catálogo turístico o una guía de viajes?). Me agradó el respeto que se tiene por el medio ambiente y como se está apostando por un crecimiento turístico sostenible en la que arquitectura y construcciones se integran en el medio de forma armónica. Rodalquilar me pareció todo un ejemplo. Allí visitamos una antigua mina de oro que se ha utilizado en algún rodaje. Quizás San José me recordó más al modelo Torremolinos, pero se encuentra, por suerte, a gran distancia todavía.

ALMERÍA A TODA COSTA.

Nada más terminar de ver la exposición de Bill Viola, Chato, cabalgando su Ford Focus zaíno, nos colocó en la provincia de Almería, territorio poco hollado (sí, con h, malpensados) por mis pies. Llegamos a la ciudad ya de noche y nos fuimos de tapeo con el primo de Chato. El título de la película podía haber sido Hedonistas como nosotros. Al día siguiente nos hicimos la ruta Cabo de Gata, Carboneras (¡sí, donde Houellebecq!), Agua Amarga.

A la entrada de Carboneras paramos a tomarnos unas cervecitas con su tapa de paella y sus patatas bravas. ¡Queee no nos falte de naaaa, que no, que nooo!. El día era estupendo. Había una brisa agradable y el sol brillaba en un cielo añil. No hace falta decir que la costa almeriense es impresionante, y tiene unos parajes maravillosos con los que aluciné en Technicolor.

Ya en el pueblo nos tomamos una ración de paella que no se la saltaba un gitano. Acompañada de una albariño excelente. Todo en una pulpería gallega donde el pulpo salía a ojo y medio, así que no probamos al octopussy.

En nuestro particular Thelma y Louise llegamos a Agua Amarga, donde nos tomamos el café y tiramos en la arena a dejarnos tostar por el astro rey. Dormimos siesta allí y me pegué un chapuzón en las frías aguas de nuestro mediterraneo.

Luego volvimos a la capital, para disfrutar de los animados bares indalianos, sus fermentados y su variedad gastronómica. Ah, la foto de arriba se tomó en uno de los múltiples miradores de la carretera costera.

BILL VIOLA EN GRANADA. Y no es una noticia de sucesos.

Este fin de semana ha sido de los intensos. Todavía los efectos secundarios actuan en mi organismo. Me he ido de cachondeo viril con mi socio Chato. La primera parada fue Granada, el Palacio de Carlos V, donde fuimos para visitar algunas obras de Bill Viola. Es un artista pictoricista y multimedia neoyorquino que un buen día lo flipó con la religiosidad oriental (budismo, pensamiento zen, sufismo) y de los místicos cristianos como San Juan de la Cruz, en lo que algunos califican como búsqueda de una espiritualidad transversal. Soplapolleces para mi gusto.
Lo que me interesa es su obra, que se apoya en el desarrollo tecnológico para lograr su impresionismo. Algunos, por su uso de la luz y del color, le comparan con los maestros holandeses. Os animo encarecidamente a visitar sus trabajos en Granada. Solo por el video-cuadro de María Magdalena y la Virgen María ya vale la pena. Hasta el 18 de mayo.