
A la musa que me mata con sal.
Libre y desnudo el músculo de su epidérmica envoltura.
Tú, como araña que araña sobre mi patética figura.
Locos los ojos que yo a mi pesar amaba.
Me torturas con sal la abierta herida.
Y yo gimo de placer, musa querida.
Reverencia ante el idiota.
Oh, idiota, todo el mundo se ríe en tu cara y mea en tu portal.
Son perros, idiota, y no entienden tu peculiar belleza, como pavos
con aires de grandeza, animales que serán asados.
Deja que te haga una humilde reverencia, retrasado.
Idiota, te apedrean los niños y escupen los jóvenes que nunca han amado.
Las mujeres te esquivan y los curas te excomulgan.
Idiota, yo veo algo en tus ojos,
algo más que la marca del cretino.
Yo veo volar una gaviota.