Zarpamos en un ferry desde Algeciras rumbo a la mítica fortaleza de Ceuta, desde donde entraríamos al legendario país de Marruecos. La verdad es que ir acompañado de una odalisca como esta, ayudaba a que el viaje fuese mucho más placentero.
Al llegar a Martil, cerca de Tetuán, tras unas seis horas de viaje, muy cansado, me llevaron al escenario donde me tocaba presentar. Y sin guión, amigos, así que me junté con Samira, la presentadora (periodista marroquí) y en un plis plas me hice unas notas para salir del paso.Vestido de traje negro toreé este morlaco alahuita como pude, y aunque el micro no funcionó a la primera, me trabé la lengua levemente un par de veces y pedí un "aplauzo", al final creo que la cosa quedó en un "bien".