Mezclamos al hombre más sexy del mundo (H. Jackman) y a la actriz con más botox de Hollywood(N. Kidman), unas gotas de Tabasco y ponemos a calentar en la sartén.Por otro lado preparamos un sofrito de idealización aborigen con denuncia del racismo. Si queda algo ñoño, no importa. Le da su punto.
Añadimos un chorrito de western clásico y una Segunda Guerra Mundial bien picadita.
Cuando esté todo en la olla, no olvideis una pastilla avecrén de vacuno, una ramita de paisajes de National Geographic, aroma de canguro y un malo malísimo.
Et voilá! Una Australia a la manera de Baz Luhrmann.
Los mejillones los pone la sala.