Los testigos, él y ella, que no están nada mal, en el castillo del Bil Bil (Benalmádena) Eran las 18:30 de la tarde.
De izquierda a derecha: El novio (eufórico), uno que pasaba por allí (caliente) y el testigo (Locovox, come on, come on, locovox...)
Eran las 24:00. Más o menos.
El testigo, tras varias horas de baile, bañado en sudor y en ron con cola, desiste de ligar civilizadamente y se lanza con luctuosas ansias encalomatorias sobre una lozana chica que disfrutaba inocentemente de la noche.
Eran las...er...no recuerdo.
Nada más. A veces las palabras sobran. En este caso, seguro que bastan.
2 comentarios:
ya veo lo bien que te lo pasas en mi ausencia...
Claro que sí. ¡Viva la vida, que son dos días!
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