domingo, 31 de julio de 2011

CAFÉ NORUEGO.

Una conocida de Kairi, casada con un noruego de origen africano, pasó por el apartamento para intentar vendernos una de esas máquinas de café en capsulas que luego tienes que comprar a la misma compañía.

Ahora mismo, lo que menos necesitamos en nuestro pequeño hogar es un engendro diabólico que ocupa el mismo espacio que un microondas, por mucho que haga (como ella dejó claro) "16 tipos de café distintos". Me dieron ganas de decirle a la chica que para qué cojones quería yo todas esas variedades si solo tomo uno: "con leche, corto de café y templado". Me sobraban quince tipos de café.

El afro-noruego es bajo, gordo y feo, pero es majo, trabaja en la Cruz Roja noruega y me quiso dar palique para engrasarme y meterme la máquina de café de su pareja por los ojos o por donde pudiese.

Para escurrirme de la cera que me estaba dando el señor este, encendí la televisión y me encontré, casualidades de la vida, con la dantesca escena del atentado en Oslo.

Las imágenes se repetían en bucle una y otra vez en la BBC, CNN y en el canal de noticias ruso. Las mismas personas corriendo, la misma señora herida, y las mismas declaraciones sobre la posibilidad de la implicación de Al Qaeda en el ataque. Los analistas hablaban sobre la participación de tropas noruegas en Afganistán y patatín y patatán.

La pareja, impactada por la noticia, se fue sin vendernos el mastrote cafetero Conseguí así escapar del segundo café que la chica me quería hacer beber. Sería el tercero del día, pues me había tomado uno hecho por moi delante de sus narices para que no me hiciesen probar el de la máquina, aunque al final me hizo pasar por el aro.

Pasados los minutos, los periodistas informaron de que se estaba produciendo un tiroteo en una isla cercana a Oslo. Bueno, un tiroteo...solo disparaba uno.

Enseguida saltó algún listo a decir que se trataba de una copia de los atentados de la India de 2008.

Dos cosas me hiceron pensar que no era eso lo que estaba ocurriendo.

1- Se hablaba de un tirador. En la India fueron 10 los atacantes. Estaba claro que no se trataba de un comando

2- El objetivo: Un grupo de jóvenes con intereses políticos que se reunen en una isla para debates ideológicos no es el objetivo preferido de un comando salafista.

Lo primero que pensé fue "ya está, los islamistas han colocado una bomba en el centro de Oslo, y a un tío de ultraderecha se le ha ido la pinza y se ha decidido a atacar al partido en el gobierno matando a sus alevines".

Lo que nunca imaginé es que un lobo solitario fuese el ejecutor de ambos crímenes.

Hace unos días escribí a una "ex" noruega mía, militante del partido laborista, para ver si estaba bien. Lo está. Tocada sicológicamente como todos los noruegos, que ven que en su paraiso eco-petro-social tambien hay ángeles caídos, como ese trozo de mierda radical que no se atrevió a meterse en una mezquita wahabita a pegar tiros a adultos, pero sí a matar adolescentes idealistas en su retiro de verano .

Por cierto, tiene mandanga que algunos medios españoles hayan colgado el famoso manifiesto de 1550 páginas del asesino en formato pdf en sus webs. Vamos, eso es publicar libros online y lo demás es tontería. ¿Qué va a ser lo próximo? ¿Mein Kampf? No le den ideas a escritores nazis frustrados de con baja autoestima, por favor.

lunes, 11 de julio de 2011

ESPAÑA: GUERRA ZOMBI. Adelanto.


Este es la primera parte del primer capítulo de un libro que he terminado recientemente. Es la historia de Alejandro Noriega, un escritor español de tercera categoría que es contactado por la ONU (o lo que queda de ella) para realizar un informe sobre la Guerra Zombi en España. Espero que os guste y que podais encontrar pronto la novela completa en la estantería de vuestra librería favorita.

NORUEGA


I

Nunca le había reventado la cabeza a nadie. Nunca… hasta aquel día.

La pandemia me había pillado fuera. En Noruega. El cuerpo desnudo y muy activo de una joven fisioterapeuta me había hecho encender la televisión menos de lo normal.. Lo hacíamos ocasionalmente, entre sesión y sesión de sexo, cuando reponíamos fuerzas con un café largo o una sopa de fideos de sobre.

Las noticias eran confusas. Por un lado estaba el volcán, que de cuando en cuando interrumpía el tráfico aéreo en alguna zona de Europa, dependiendo de la dirección de los vientos. Por otro, un importante atentado terrorista en un almacén de armas de una república caucásica de nombre marciano. Japón, las revueltas en el Mundo Árabe…

Mientras preparaba pasta en la cocina, ella me contó alterada que algunos países habían cerrado las fronteras. Schenguen había sido suspendido temporalmente, al parecer para evitar el colapso de los sistemas públicos de salud y los centros de acogida. Hablaban de una epidemia que traían los refugiados, una gripe feroz. Luces de neón anunciaban con horror en todo el mundo: PANDEMIA.

La gente estaba más preocupada que nunca. Se hacía acopio de víveres, las mascarillas se agotaron en las farmacias y se multiplicaron los crímenes y las agresiones. El mundo parecía haber caído en las garras de la paranoia. Italia y Rusia decretaron el toque de queda. Internet funcionaba cada día peor, al igual que la cobertura de los móviles. Las cenizas del volcán ocasionaban interferencias, dijeron por la radio.

Una mañana oí como ella se desplomaba en su camino hacia la casa. Escuché el sonido acolchado de su cuerpo hundirse en la nieve. Estaba preparándole una tortilla española con mucha cebolla, como a ella le gustaba. Me cubrí con un abrigo y salí a ayudarla en pijama. La levanté como pude y la llevé en dirección a la puerta.

Estábamos en el vestíbulo cuando lanzó su primera dentellada al aire. Gruñía y hacía un extraño ruido, una especie de “clac” con las mandíbulas, inhalando con fuerza, como si me oliese. Al caer su gorra de lana, dos ojos cegados de blanco, desvaídos, muertos me miraron ansiosos. La solté de puro miedo. Ella se incorporó. Parecía desorientada, explorando el vacío a mordiscos.

Ayer me desperté en mitad de una pesadilla. Ella me hacía el amor de nuevo, sonriendo, mirándome sin verme con esos ojos de un blanco turbio, sucio como la nieve que aquel maldito día cubría el jardín.

Embistió torpemente hacia mí y, al esquivarla, estuve a punto de caer al tropezar con un viejo microondas que había en el suelo.

Yo era más fuerte que ella, al menos antes de...

La agarré con dificultad por la espalda para intentar inmovilizarla.

-Kristín, Kristín…¿Qué coño te pasa?

No respondía. Se revolvía agitándose, propinaba patadas sin fuerza, temblaba. Por un segundo me pareció estar bailando con una yonki hasta las cejas de cocaína. Proyectó su cuello varias veces, como una cobra, y estuvo a punto de morderme el antebrazo. Entre sus gemidos guturales oí como se fracturaba alguna costilla.

La aparté de mí con fuerza y ella perdió el equilibrio, volviendo a caer al suelo, junto a la cama.

Mierdamierdamierdaseguro

quesehainfectado

sehainfectadopordiosseguroque

hasidoenelputohospitalseha

infectadoyahorayoquehagola

matonoquieronopordiosla

matononononoquehago

quehagolavecinanoestaque

hagodiosmio.


Se levantó de un salto. No lo pensé dos veces, agarré la sartén por el mango y se la estampé en la cara. El aceite la quemó y ella se apartó aullando, con los trozos de la tortilla pegados a la piel que se levantaba en ampollas. El pelo que yo le acariciaba cada noche humeaba. Noté como lágrimas calientes explotaban en mis ojos Le pegué una patada y la tiré al suelo. Me puse de rodilla sobre ella y la golpeé con la sartén a modo de maza, con los ojos entreabiertos.
Unadostrescuatrojodercallatedeunaputavezcincoseissieteocho.
Oí hueso astillarse y un chof-chof. Dejó de moverse.


Por la puerta abierta entró la vecina. La viejecita llevaba dos bolsas de la compra.


Me observó, perpleja, los ojos como platos.


-¿E…está…muerta?


Me quité algunos restos de sesos del cuello y la barbilla y solté la sartén antes de vomitar. La anciana puso las bolsas en el suelo, se dirigió hacia la cama pasando por encima del cadáver de Kristín. Cogió la sábana y la usó para tapar el cuerpo...

-Le prepararé un té.

Primero intentó llamar por el fijo a los bomberos. Yo, sobre mis rodillas en el suelo, intentando recomponerme entre sollozos, miraba la sábana en el cuerpo muerto de mi amante. La sangre la iba tiñendo y borrando las manchas amarillentas de nuestro amor.

La vecina musitó algo mientras calentaba el agua en la tetera.

-¿Rojo o verde?

martes, 28 de junio de 2011

PATERNIDAD Y BUROCRACIA BÁLTICA


Mi hijo ha nacido y hoy, cuando ya tiene una semana, nos acercamos alegremente al registro en Käina para que oficialmente deje de ser un serie de números y se convierta en ciudadano con nombre y apellido.

La funcionaria nos vierte un metafórico jarro de agua fría por lac abeza cuando nos dice que para el registro necesitan un certificado (mío) de nacimiento, literal y apostillado.

Volvemos a la casa y no tengo muy claro qué quiere la señora (o la República de Estonia), así que llamo a la Embajada Española en Tallinn y ellos no lo pueden emitir "aunque en otras embajadas, sí que lo hacen". Vaya...mala pata.

Bueno, pienso, tendré que llamar a mi padre y pedirle que vaya al Registro Civil de Málaga y lo pida.

Mis hermanos cybernautas hacen simultaneamente una investigación en la red y se encuentran con que, al haber nacido yo en Suecia, mi certificado de nacimiento está en el central de Madrid, con lo que pueden tardar hasta SEIS MESES en entregárlo. Una amiga en el mismo caso que el mío (nacida en Suecia) me cuenta que a ella le tardó un mes. Tuvo suerte.


Resulta que según la ley estonia, solo tenemos un mes para registrar a nuestro retoño, lo cual me deja un poco alucinando. ¿No saben en Estonia de la lentitud de las burocracias mediterraneas?

Al no estar registrado el niño, no nos hacen ingreso de la paga por maternidad que el estado estonio por un lado y el condado por otro, le dan a la madre. Ni los 20€ que le darán mensualmente por el niño hasta la mayoría de edad. Además, hasta que no lo registremos no le pasan el "salario de maternidad" de 15 meses.

La funcionaria nos dijo que con el documento, bastaba, que no hacía falta que estuviese traducido, pero en la web del Ministerio del Interior estonio dice que todos los documentos tienen que estar traducidos...

Curiosamente,
la República de Estonia no me ha pedido nunca este certificado para darme la tarjeta de residencia ni para retenerme religiosamente el porcentaje de mi salario correspondiente a impuestos...


PD: La Embajada de España en Tallinn solo solicita para el registro del niño los documentos de identidad de los padres, los del nacimiento del niño y rellenar un formulario que te entregan allí mismo.



jueves, 16 de junio de 2011

COMO DESCIFRAR EL MANUSCRITO VOYNICH (Para principiantes)


Durante siglos, este extraño texto ha vuelto locos a los lingüistas e historiadores de medio mundo. ¿Lengua muerta, creada ad hoc, sanscrito al revés, atlante, claves alquímicas, mensajes extraterrestres...?

La solución, por fín: aquí.


lunes, 13 de junio de 2011

CUENTOS DE HADAS DE ESTONIA

Hace unos días encontré en la Biblioteca de Kärdla un libro de cuentos de hadas estonios en inglés. Junto con otro interesante volúmen del que hablaré en otro post, lo saqué de allí, convirtiéndome en el primer español registrado como lector en la Historia de esta biblioteca.

El libro es un ejemplo de la desbordante imaginación de este pueblo ugrofinés, con molinos de grano que trabajan solos, reinos subterráneos, sirenas que secuestran princesas o espejos que te vuelven a hacer jóven.

Un cuento me sorprendió en especial. Era el de una hija adoptiva que era obligada a trabajar en una sauna ayudando a limpiar a sus familiares, y ella era la última en disfrutar del calor y la humedad. Una cenicienta a lo báltico. Una buena noche el Diablo, con su mujer y dos hijos, llegan a la sauna y le dicen a la pobre que salga, que se tiene que casar con su hijo mayor.

La chica se las ingenia para pedir una serie de regalos imposibles como dote al Diablo, que uno a uno se los va concediendo a pesar del empeño que la chica pone en ser creativa y en pedir cosas extravagantes como un cinto de oro, el salto de un gato o la saliva de un pez.

Al final el Diablo la casa con su hijo y se la lleva al infierno por toda la eternidad.

¿Moraleja? No juegues con el Diablo o acabarás muy jodida. Interpreto.

miércoles, 8 de junio de 2011

SUBMARINOS EN MI PLAYA (DE HIIUMAA)

He descubierto cabalgando las olas digitales que las playas de la islita donde vivo (Hiiumaa), guardan algunos pecios curiosos.

Puedes ver el lugar donde se encuentra el primero incluso con el Google Earth. Es el U-144, un submarino alemán (U-boot) de la clase IID, un modelo diseñado para misiones costeras, que fue hundido el 10 de agosto de 1941 al ser torpeteado por el submarino soviético SC-307. Toda la tripulación, 23 hombres, descansa en su ataud de acero.


El segundo barco es otro submarino, en este caso británico. El E-18 desapareció misteriosamente en Mayo de 1916, en plena I Guerra Mundial, cuando operaba desde el puerto de Tallinn (entonces Reval) y fue solo descubierto, la friolera de 93 años después, en 2009.

Los especialistas que han analizado los restos de la nave han dictaminado que fel E-18 fue hundido por el impacto contra una mina, cuando navegaba en superficie. No hubo supervivientes.

Ahora recomendaré a las autoridades de la isla que coloquen unas plaquitas y hagan un folleto sobre los pecios de Hiiumaa para atraer a turistas británicos y germanos, tampoco tienen que comprar unas copias de los barcos en fibra de carbono, digo yo

¿Alguien se anima a venir para crear unas rutas de buceo en verano?

sábado, 4 de junio de 2011

ELEVATION



He volado dos veces en tres días a bordo de un pequeño turbohélice Handley Page de la compañía estonia Avies, que por lo visto utilizó una vez John Travolta. La compañía, no el turbohélice.

Lo he hecho para acudir, desde mi refugio en la feérica isla de Hiiumaa, a una "entrevista de trabajo" en el aeropuerto de la capital báltica.


El vuelo, de treinta minutos, sale en menos de 20€. En autobús, y cuatro horas de viaje, son unos 15€.

El minibus que te lleva hasta el hangar es casi más grande que el avión, construido por una mítica compañía aeronáutica británica que también fabricó algunos de los bombarderos que machacaron la Alemania hitleriana.



Aquí podeis verme en el interior del ruidoso aparato.

El HP no tiene mascarillas de óxigeno en la parte superior, solo un flotador de cabeza de patito debajo del asiento y punto. Y una triste azafata que nos hace su monólogo sobre la seguridad a bordo en estonio y luego reparte caramelos. Ideal, oiga.

Tras el vuelo de media horita, salir de la terminal principal y llegar al edificio donde se realiza la entrevista, me doy de lleno en la sala donde esta se celebra con un grupo de rubias valkirias dispuestas a batirse conmigo para conseguir uno de los cuatro puestos de trabajo que se ofertan.

El ejercicio consiste en que trabajemos en grupo para traducir una serie de frases y enfrentarnos a problemas de este calado:

"Hay dos ancianos gritando por no encontrar sus maletas, ¿qué haces?"

"Les pongo Interecoñomía y se calman" Pienso.

O...

"Diez personas llegan al aeropuerto después de comprar alcohol que no pueden pasar por seguridad. Qué haces con ellos?"

"Les digo que donen todo a la fundación Jaime Noguera" Pienso.

El ejercicio final es uno tipo imitar que al micro tenemos que informar: "Señores pasajeros con destino Albacete, embarquen por la puerta cinco".

Mi sueño de infancia. ¡Qué ilusión!

Europa no quiere nuestros pepinos, pero sí nuestros funcionarios jubilados con ganas de viajar y billetitos de la Moneda Único en la cartera de poli-piel. ¿En qué crucero viajarán los jubilados sin pensión de la Generación Indignada?

Al día siguiente me confirman la oferta. Soy uno de los cuatro fantásticos. Cinco días de trabajo repartidos hasta septiembre, asistiendo a los cruceristas españoles que visitan la ciudad antes de volver a España. No es mucho dinero, pero es dinero para pagar pañales ugrofineses y potitos hanseáticos.

Ya contaré como me fue el día que tuve que bregar con 600 turistas españoles que sno quieren quitarse el cinturón en Seguridad, pero sí pisar cabezas para pillar buen asiento en el avión.